Críticas

Blue Jasmine: Triste Cate Blanchett

Siempre ha habido clases en la vida, los privilegiados y los otros, y seamos sinceros los privilegiados, o ricos, como queramos llamarlos, sobre todo si son americanos, viven muy bien, eso Jasmine (Cate Blanchett) lo sabe muy bien, por lo que su único objetivo en la vida ha sido casarse con un pez gordo y vivir la vida que ella se merece, cosa que conseguiría al casarse con el acaudalado Hal (Alec Baldwin).

Pero un día aparece arruinada en casa de su hermana, Ginger (Sally Hawkins), con una historia dramática de por medio. Sin explicarse lo sucedido, pues estaba en una situación económica privilegiada, Jasmine le contará la historia de su matrimonio y sus turbias conexiones y mentiras. Mientras trata de reconstruir su vida, Jasmine descubre los avatares de su hermana, prometida con el mecánico Chilli (Bobby Cannavale).

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©2013 Warner Bros Pictures International España

Cada cierto tiempo, y con una pesadez e insistencia notable, se oye aquello de “La mejor película de Woody Allen en años”. En ese sentido, hay poco que reprochar a Allen: es un cineasta completo, cuya obra ya incluye la suficiente cantidad de obras maestras como para andar por ahí negando el maestro que es.

Lo que si debe perdurar, e incluso premiarse, es la interpretación de Cate Blanchett que hace interesante ‘Blue Jasmine’, un telefilm en el que los personajes no están construidos (todos son o clichés andantes) y que el guion tiene giros no solamente inverosímiles sino absurdos, basados en casualidades para cerrar la historia esta se centra en los especuladores y sus familias… en esos maridos que les salió el dinero por las orejas (y arrasaban con todo y se saltaban todos los resquicios legales) y en esas mujeres que decían que todo lo firmaban pero que desconocían los tejemanejes de sus esposos. Y esos hijos universitarios con todo un futuro especulador por delante que presumían de papá porque realmente les parecía un héroe. Esos matrimonios que vivían en burbujas elitistas con sonrisas perennes y que arrastraron a todos, a los que peor les iba (para arrebatarles cualquier oportunidad de prosperar sin ninguna mala conciencia…), a una crisis que todavía se arrastra. Jasmine es una de esas esposas a las que les estalla la burbuja en la cara (algunos matrimonios de este tipo continúan existiendo e incluso les va cada vez mejor). Cuando su marido es detenido, todo su mundo se derrumba… y Jasmine la única forma que tiene de aferrarse al presente desconocido, sin dinero y sin futuro, es flotar en un pasado idealizado y seguir viviendo ‘en primera clase’. Un pasado idealizado donde es una mujer enamorada.

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©2013 Warner Bros Pictures International España

Ignoro si Allen está al corriente de los escándalos de corrupción que se suceden en España, pero el argumento de ‘Blue Jasmine’ bien podría estar inspirado en muchos de ellos, sobre todo en el que ha afectado a Iñaki Urdangarin y salpicado –de refilón, claro– a la infanta Cristina.

Allen narra la historia de Jasmine en dos líneas temporales diferentes, alternando su vida anterior de ricachona con la cruda realidad que está teniendo que afrontar. Va desnudando a la protagonista sutilmente, pero sin piedad; no la merecen quienes se han enriquecido a costa de los demás. A mí, como a Allen, me da igual si lo ignoraban o fingían que lo ignoraban. Ambas actitudes son dramáticas para quienes lo perdieron todo por su culpa. Porque, como nos recuerda el ex marido de Ginger, no todo el mundo puede pasar página tan fácilmente. Porque hay gente que no tiene los recursos de Jasmine ni –afortunadamente– su genética de trepadora social. Hay gente que sólo tiene honradez. Y eso no se compra, se tiene o no se tiene.

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©2013 Warner Bros Pictures International España

Lamentablemente, y lejos de versiones cómicas más amables de los últimos años, nada aquí es disfrutable, a excepción de la espléndida actuación de Blanchett, que tiene tanta clase que la podemos identificar con cualquier socialité neoyorquina que veranea en Los Hamptons, que se codea con los más poderosos, y cuya mayor aspiración en la vida es convertirse en la sombra de su marido. Y tiene tanto talento que a pesar de interpretar a un personaje tan patético, que sin duda está cumpliendo merecidamente su castigo aunque lleguemos a sentir lástima por ella, tan extremo, totalmente enloquecido, que en ningún momento da la sensación de que el papel se le ha ido de las manos, y lo que es mejor, a pesar de que la película sea totalmente suya no te dice “soy Cate Blanchett y soy la mejor actriz viva”. La Blanchett no es que esté de Oscar está muy por encima de eso capaz de cubrir de belleza la cantidad de escritura perezosa que demuestra Allen en todos y cada uno de sus diálogos. ¿Por qué todos los hombres de Jasmine son bidimensionales y no demuestran tener reacciones palpables en el modo en que se relacionan de ella? Es una de las muchas preguntas que mejor dejar sin responder.

Sería injusto que el huracán Blanchett dejase a Sally Hawkins sin ningún tipo de reconocimiento. En la cinta de Woody Allen no se deja devorar por una Cate Blanchett superlativa. La Hawkins borda el papel de choni, una mujer tan cateta que es capaz de hacerle una reverencia a su cuñado millonario, y que asume que no puede aspirar a más porque no ha sacado buenos genes.

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© Warner Bros Pictures International España

Con esa sutileza que le caracteriza, trazos de humor negro y mucha mala leche, Woody Allen ha hecho de ‘Blue Jasmine’ una película brutalmente honesta en la que su protagonista no concibe una vida sin dinero, que para ella es símbolo de belleza, elegancia y buenos modales. Para ello, Allen nos muestra dos puntos de vista muy diferentes: el de la snob Jasmine y el de su hermana, una joven humilde que vive en una barriada de San Francisco con un novio que lleva camisas hawainas y camisetas de tirantes. Jasmine no concibe que su hermana sea feliz en un ambiente como ese, pero ella tendrá que aprender a adaptarse si quiere salir adelante.

La película habla sobre las falsas ilusiones, en primer lugar las de la protagonista al creer que con dinero podrá ser feliz en segundo lugar las ilusiones de su hermana que se deja influenciar por las opiniones de su hermana Jasmine creyendo que es una fracasada, por tener unos novios tan patéticos, cosa que por otro lado no deja ser cierto, pero que en el fondo quieren de forma sincera a la buena de Ginger, y eso es la felicidad, la aceptación de la situación de fracaso en la que se encuentra Ginger una vez ella acepta esta situación ya no hay sitio para Jasmine. Y por último las ilusiones de Hal (Alec Baldwin) que cree poder tener libertad siempre y cuando le mantenga el nivel de vida su esposa.

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©2013 Warner Bros Pictures International España

Sin duda el director neoyorkino mantiene su talento para dirigir actores, intacto desde el primer momento, haciendo un intento de reflejar la situaciones que actual crisis financiera está arrojando, pero da la sensación de quedarse en la superficie y no profundizar, tal vez sea para que algunas personas no vomiten en la sala de cine al verse reflejados.

 

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